lunes, 8 de febrero de 2010

HISTORIA DE LOS CÓDICES MEXICANOS.


Manuel A. Hermann Lejarazu.
CÓDICE BORGIA.

Actualmente continúa siendo materia de debate entre diversos especialistas no sólo el lugar de origen de uno de los manuscritos religiosos más importantes de la antigua Mesoamérica, sino también la manera en la cual pudo haber sido adquirido ese documento por el cardenal italiano Stefano Borgia hacia la segunda mitad del siglo XVIII.
Se debe a Alejandro de Humboldt no de los relatos más populares acerca de la historia del códice pues menciona que al pertenecer a la familia Giustiniani cayó en manos de los sirvientes de esa casa y posteriormente a los hijos de éstos; cuenta también, que el Cardenal Borgia lo rescató el manuscrito cuando estos niños lo estaban quemando. (Seler, 1963, p. 9).
Recientes investigaciones, llevadas a cabo por Anders, Jansen y Reyes García en los archivos de la Congregación, revelan que el Cardenal Borgia era un verdadero erudito que compartía su colección científica con numerosos intelectuales de la época. Especialmente valioso para su museo era el “códice mexicano”, por lo que nunca reveló cómo logró adquirirlo. Por lo tanto, Anders, Jansen y Reyes García consideran inverosímil la historia escrita por Humboldt, pues opinan que uno de los herederos de Borgia puso en circulación esa anécdota para reforzar su posición en un pleito legal.
Una segunda versión acerca de la adquisición del manuscrito fua publicada por el padre Franz Ehrle en su estudio introductoria a la edición facsimilar del Códice Borgia de 1898. Afirmó que el códice había sido salvado de un auto de fe en alguna plaza de México y que un ex alumno lo había sacado del fuego para posteriormente enviárselo a Stefano Borgia en 1762. sin embargo, Anders, Jasen y Reyes García señalan que tal historia tampoco es convincente, ya que el documento debió haber llegado a manos de algún italiano en el curso del siglo XVI, pues en la página 68 se observan varias anotaciones escritas en ese idioma cuya letra o caligrafía corresponde al estilo entonces en uso.
Existe la referencia de don Francisco del Paso y Troncoso en sus comentarios al Códice Borbónico publicados en 1898 en donde señala que el cardenal Borgia “salvó del olvido y probablemente de la destrucción” el códice que lleva su nombre (Del Paso y Troncoso [1898] 1981, p. 54), pero tampoco menciona el famoso pasaje de la “quemazón infantil”.
Ander, Jansen y Reyes García opian que una pista más sólida se encuentra en la interpretación de Lino Fábrega; pues según éste último, l manuscrito fue en efecto salvado de las llamas, pero durante varios siglos permaneció ignorado en plazas y gabinetes de América y Europa. Por lo tanto, es posible que el códice haya sobrevivido a algún “auto de fe” efectuado en el siglo XVI y que por mucho tiempo estuviera en posesión de diversos coleccionistas, hasta que por razones desconocidas fue vendido u obsequiado a Borgia. No obstante, Batalla Rosado (2008) ha externado sus dudas sobre esta última versión.