sábado, 27 de febrero de 2010

Variedad de libros y sus distintos usos.

LOS TONALÁMATL, LIBROS DE LOS DÍAS Y LOS DESTINOS.

No sólo en la región central sino en todo el ámbito mesoamericano la "cuenta de los días-destinos", el tonalpohualli, tuvo continuada vigencia. No hace falta grande esfuerzo para ver cómo, a partir del nacimiento hasta la muerte, en todos los momentos tenidos como más importantes en la vida, la consulta de los tonalámatl, libros o papeles de los días-destinos, se muestra de requerida necesidad.
El tonalpohualli, conocido entre los mayas como tzolk´in y entre los zapotecas como piye, era "la cuenta de los días y sus destinos". A diferencia del xiuhpohualli o cuenta del año de 365 días, el tonalpohualli estaba integrado po sólo 260.
La cuenta del ao se distribuía en 18 veintenas de días, más otros cinco tenidos como ominosos al final del ciclo anual. En tanto que cada una de las 18 veintenas tenía su nombre propio, los días que los integraban recibían sus nombres de los correspondientes al tonalpohualli. Éstos se designaban por medio de la expresión conjunta de numerales del uno al trece y de veinte caracteres glíficos.
El tonalpohualli estaba dividido en grupos de trecenas de días. Cuatro de sus caracteres glíficos eran los que introducían y orientaban los años: ácatl (caña), hacia el oriente, técpatl calli (casa), hacia el poniente y tochtli (conejo), hacia el sur. (pedernal), hacia el norte,
El tonalpohualli aparece en muchos de los códices que se conservan, tanto prehispánicos como de tiempos históricos. Su función, además de dar nombre a todos los días del año solar, era básicamente astrológica. La conquista no trajo consigo el desuso de esta cuenta. Se conservan manuscritos de ella procedentes del periodo colonial y aun en tiempos recientes se siguió empleando entre grupos mesoamericanos un tanto aislados.