lunes, 1 de febrero de 2010

Joaquín Galarza, el científico y el hombre: su legado a México y a la humanidad.

Miguel Ángel Recillas Gonzáles
Joaquín Galarza nació en San Luis Potosí, México, el 2 de octubre de 1928. Su conocimiento de la lengua francesa le permitió -tras haber obtenido la maestría y el doctorado en letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM- continuar sus estudios en París, donde obtuvo el diploma superior de bibliotecario. Trabajó en el ejercicio de esta profesión en la Biblioteca Nacional de Paris con el fondo mexicano, lo que le proporcionó el primer contacto con los códices resguardados en ella. Después desempeñó el puesto de bibliotecario especializado en la Biblioteca del Museo del Hombre. Ambas experiencias fueron fundamentales porque le despertaron el interés por el estudio de la etnología con el fin de acercarse más al contenido de los documentos indígenas. Obtuvo el doctorado en etnología en la Universidad René Descartes Sorbona, y posteriormente el doctorado de estado en letras y ciencias humanas en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en Francia. Para conseguir estos grados desarrolló dos tesis sobre documentos coloniales: Lienzos de Chiepetlan, en la que estudió documentos del estado de Guerrero; y Codex de Zempoala, manuscrito indígena del Estado de Hidalgo, México. En estos trabajos cimienta las propuestas metodológicas para el estudio de los códices, convirtiendo estos tratados en dos clásicos fundamentales para el estudio científico y exhaustivo de la escritura tradicional azteca.

ENFOQUE ETNOLÓGICO.
El principal y más conocido aporte de Galarza es el estudio de los códices desde un enfoque etnológico, que lo llevó a plantear y proponer un método científico para el desciframiento y lectura de los manuscritos indígenas tradicionales, cuyos resultados sirvieron de base para la teoría de la escritura azteca, en particular, y mesoamericana en general, así como para la continuación de los estudios sistemáticos contrastables por él mismo y por otros nvestigadores.
EL ESTUDIO DE LA LENGUA NÁHUATL.
Surgió en él la intención de estudiar la lengua náhuatl como lengua viva, es decir, una que sirve para la comunicación en la actualidad y que es utilizada en todas las actividades de la vida cotidiana, de manera que este conocimiento también contribuyera a una comprensión del llamado náhuatl clásico -utilzado en los códices- y para su posterior enseñanza. 
SU OBRA EDUCATIVA Y LA ENSEÑANZA DEL MÉTODO DE LECTURA DE CÓDICES.
Los aportes de Galarza en el campo educativo y didáctico -además de aquellos relativos a la enseñanza del náhuatl- también son variados, tanto que lo llevó a explicar también los resultados de la investigación sobre códices de manera lúdica y didáctica, adoptando sus técnicas a las posibilidades de los niños.
TRABAJO EN GRUPO.
Desde sus primeros trabajos exhaustivos de análisis de códices se percató de que abordarlo desde esta perspectiva era una tarea monumental que sólo se podría lograr con la formación de grupos de trabajo y la participación de especialistas en distintas áreas del conocimiento. sólo así se abría la posibilidad de abordar los diferentes contenidos temáticos de estos manuscritos y de los hablantes y especialistas de la lengua indígena en que están escritos.