En este Blog encontrarás información e imágenes acerca de los códices prehispánicos, del códiice Borgia y particularmente sobre los mamíferos representados en él. Habrá una lista con la bibliografía consultada, y recomendada para profundizar más los temas abarcados en el Blog.
En muchos estudios se considera que la escritura mesoamericana está muy relacionada con el arte pues se generó a partir de verdadero pensamiento conceptual; es decir, lo que le da el carácter artístico es que las imágenes se usan como representación plástica y/o como signos de escritura. De aquí que se considere entonces al tlacuilo un artista, pues utilizaba este tipo de escritura al elaborar los códices.
En su aspecto y presentación el manuscrito está elaborado en catorce tiras de piel curtida de ciervo las cuales miden aproximadamente 27cm y distinto largo. Estas tiras se unieron de tal manera que forman una larga tira de 10.34m revestida a ambos lados de una delgada capa de estuco y plegada a manera de biombo, de modo que resultan 39 secciones pintadas a ambos lados, cada una de 27 x 26.5cm con un largo total de 1027cm a 1034 cm aproximadamente. Sólo los dos lados exteriores del paquete de pliegues no tienen dibujos pues en ellos iban pegadas las cubiertas de madera. Las tapas que lo cubren actualmente no son las originales sino unas de madera que se colocaron mucho tiempo después. Para hacer alguna lectura del códice, cada una de las largas tiras se colocaban horizontalmente comenzando así a leer de derecha a izquierda. La variante más usada es la del bustrofedon o lectura en zigzag, de abajo hacia arriba.
Portada y contraportada del códice Borgia
Se distingue de los demás no sólo por su tamaño o por el estilo de sus dibujos, sino sobre todo por tener una serie de láminas con imágenes que representan al planeta Venus, astro en torno al cual giraban las concepciones astronómicas y mitológicas de los mexicanos y centroamericanos, en su viaje a través del Infierno (Seler, 1963).
Actualmente continúa siendo materia de debate entre diversos especialistas no sólo el lugar de origen de uno de los manuscritos religiosos más importantes de la antigua Mesoamérica, sino también la manera en la cual pudo haber sido adquirido ese documento por el cardenal italiano Stefano Borgia hacia la segunda mitad del siglo XVIII.
Se debe a Alejandro de Humboldt no de los relatos más populares acerca de la historia del códice pues menciona que al pertenecer a la familia Giustiniani cayó en manos de los sirvientes de esa casa y posteriormente a los hijos de éstos; cuenta también, que el Cardenal Borgia lo rescató el manuscrito cuando estos niños lo estaban quemando. (Seler, 1963, p. 9).
Recientes investigaciones, llevadas a cabo por Anders, Jansen y Reyes García en los archivos de la Congregación, revelan que el Cardenal Borgia era un verdadero erudito que compartía su colección científica con numerosos intelectuales de la época. Especialmente valioso para su museo era el “códice mexicano”, por lo que nunca reveló cómo logró adquirirlo. Por lo tanto, Anders, Jansen y Reyes García consideran inverosímil la historia escrita por Humboldt, pues opinan que uno de los herederos de Borgia puso en circulación esa anécdota para reforzar su posición en un pleito legal.
Una segunda versión acerca de la adquisición del manuscrito fua publicada por el padre Franz Ehrle en su estudio introductoria a la edición facsimilar del Códice Borgia de 1898. Afirmó que el códice había sido salvado de un auto de fe en alguna plaza de México y que un ex alumno lo había sacado del fuego para posteriormente enviárselo a Stefano Borgia en 1762. sin embargo, Anders, Jasen y Reyes García señalan que tal historia tampoco es convincente, ya que el documento debió haber llegado a manos de algún italiano en el curso del siglo XVI, pues en la página 68 se observan varias anotaciones escritas en ese idioma cuya letra o caligrafía corresponde al estilo entonces en uso.
Existe la referencia de don Francisco del Paso y Troncoso en sus comentarios al Códice Borbónico publicados en 1898 en donde señala que el cardenal Borgia “salvó del olvido y probablemente de la destrucción” el códice que lleva su nombre (Del Paso y Troncoso [1898] 1981, p. 54), pero tampoco menciona el famoso pasaje de la “quemazón infantil”.
Ander, Jansen y Reyes García opian que una pista más sólida se encuentra en la interpretación de Lino Fábrega; pues según éste último, l manuscrito fue en efecto salvado de las llamas, pero durante varios siglos permaneció ignorado en plazas y gabinetes de América y Europa. Por lo tanto, es posible que el códice haya sobrevivido a algún “auto de fe” efectuado en el siglo XVI y que por mucho tiempo estuviera en posesión de diversos coleccionistas, hasta que por razones desconocidas fue vendido u obsequiado a Borgia. No obstante, Batalla Rosado (2008) ha externado sus dudas sobre esta última versión.
En el México prehispánico la palabra oral adquiría la trascendencia de lo perdurable al ser registrada en las pinturas que ahora llamamos códices; se consideraba que la palabra escrita permanecía guardada para siempre, y así en tiempos venideros sería imposible que se perdiera y fuera olvidada(Valle, P. 1999).
Hasta antes del siglo XIX no existía un término específico para referirse a este tipo de textos en los que se guardó la palabra oral; los cronistas españoles del siglo XVI los empezaron a llamar “libros de pinturas y caracteres” y aún en el siglo XVIII y principios del siguiente se les conocía como “manuscritos figurativos”, “registros”, “testimonios”, entre muchas otras formas. No se sabe con exactitud quien pudo haber sido el primero en usar la palabra códice pero fue hasta ese siglo XIX y más ampliamente en su segunda mitad, que se introduce y se generaliza el vocablo para referirse a los manuscritos realizados en Mesoamérica.
Una vez generalizada la palabra códice; es necesario entonces definirla. Los códices son los manuscritos más antiguos del Nuevo Mundo, elaborados antes de la invención de la imprenta para comunicar algo por medio de imágenes. De acuerdo con esto considero más apropiada la definición que Galarza da al respecto “son manuscritos pictóricos y pictográficos. Pictóricos porque son imágenes y pictográficos porque es una escritura mediante dibujos”(Galarza, J. 1997). Aunque la anterior es la definición que más se apega a este trabajo debo mencionar que León-Portilla da también una definición muy acertada de la palabra pues lo hace apegándose a la etimología de la misma; la define pues como “las tablillas donde se escribe” ya que proviene del vocablo codex que significa “tronco” que a su vez está emparentada con el verbo latino codu “golpear”, “cortar”(León-Portilla, M. 2003). Se sabe que los códices se desarrollaron en Mesoamérica debido a testimonios de representaciones de escribanos y libros que por lo menos datan del periodo clásico Mesoamericano (siglos III y VIII d.C.). A la llegada de los españoles debieron ya haber existido cientos o hasta miles de estos documentos, resguardados en las llamadas casas de los libros o amoxcalli; de amoxtli, libro ycalli, casa.
Borgia
¡AVISO!
Amigos!! Les aviso que agregué al Blog una nueva página llamada "Otros códices", esto debido a las peticiones de los que han visitado el Blog y les llamó la atención las imágenes que había subido del códice Borgia. Me comentaron su interés por que subiera imágenes de otros códices y así lo estoy haciendo con los que tengo. Cabe aclarar que no los estoy subiendo completos pues son grandes y las imágenes pesan mucho; así que si al verlas alguien se interesa por alguno en específico y quisiera que les mandara el códice completo háganmelo saber y mándenme un correo para yo enviarles las imágenes en tamaño original, pues para fines de este trabajo las he tenido que comprimir y tal vez no las puedan ver a detalle. Tengo que aclarar que esto no es parte escencial del trabajo pues lo estoy dirigiendo a "los mamíferos que se representaron en el códice Borgia" pero para ampliar un poco el tema de códices, para cumplir la petición de algunos y para provocar el interés de otros, lo hice.
¡Espero sus respuestas, comentarios y/o críticas! Karla
LIBRO
martes, 29 de septiembre de 2009
Presentación del libro
Edita el INAH el libro Análisis etnohistórico de códices y documentos coloniales.
Aspectos inéditos de la época prehispánica, los primeros años de la Conquista y del periodo colonial fueron recogidos a partir del estudio de las fuentes históricas, en el libro Análisis etnohistórico de códices y documentos coloniales, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).
La publicación que forma parte de la Colección Científica del INAH, es producto del análisis de diversas fuentes prehispánicas y coloniales, que permite conocer desde datos de la fiesta dedicada a Xochipilli (deidad mexica de la flores) durante una de las veintenas del calendario mexica, hasta la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España, o comprender el sistema de trabajo en las minas.
Esta obra coordinada por las especialistas Celia Islas Jiménez, María Teresa Sánchez Valdés y Lourdes Suárez Diez, es resultado de las ponencias presentadas por diversos expertos en la XXVII Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, realizada en Xalapa, Veracruz, en 2004; fue presentada en la XXI Feria del Libro de Antropología e Historia, que concluyó el pasado fin de semana en el Museo Nacional de Antropología.
Para más información visita la página http://dti.inah.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=3705&Itemid=329